Resumen
Mordrek Drăculea, primogénito de Vlad III y Morgana, nació bajo un presagio oscuro. Heredó la inteligencia de su madre y la ambición de su padre, convirtiéndose desde joven en un erudito de la sangre y las almas. Mientras Alucard entrenaba con la espada, Mordrek dominaba la alquimia, la magia prohibida y los secretos del linaje Drácula. Anhelaba ser el sucesor de su padre en Valaquia y gobernar con conocimiento y poder, no con acero y guerra.
Sin embargo, en su interior crecía una inseguridad constante: temía que Vlad eligiera a su hermano menor, Alucard, quien a los quince años ya era un estratega brillante y un líder nato en el campo de batalla. Mordrek, cegado por la envidia y la necesidad de aprobación, comenzó a buscar un poder que lo elevara por encima de cualquier rival.
En sus investigaciones descubrió antiguos manuscritos que hablaban de una reliquia perdida: Nocturna, una esencia metálica capaz de resonar con el alma y alterar la realidad misma. Tras años de búsqueda, halló en las catacumbas de los Cárpatos un fragmento vivo de ese artefacto, una esquirla negra de poder latente, y con ella inició experimentos cada vez más arriesgados.
El fragmento le otorgó la capacidad de alterar memorias, manipular percepciones e influir en voluntades. En su arrogancia usó esos dones sobre su propia familia: borró recuerdos de Morgana, distorsionó los de Alucard y selló la mente de su hermana Selena para protegerla del conocimiento prohibido.
La noche anterior a la gran guerra, cuando Vlad se preparaba para nombrar a Alucard comandante, Mordrek realizó un ritual con la esquirla de Nocturna. El intento de invocar energía del Vacío se descontroló, abriendo un portal infernal a través del cual Azrael y su ejército irrumpieron en el mundo mortal. El castillo de los Cárpatos cayó bajo fuego y sombras; Vlad Drácula murió combatiendo, y Mordrek, horrorizado por el desastre que había provocado, abandonó el campo de batalla huyendo con Nocturna en sus manos.
Durante su exilio, Nocturna fue corrompiéndolo lentamente. Su mente se quebró entre la lucidez y el delirio, mientras la reliquia lo susurraba desde el Vacío. Años después, los portales de los Cárpatos se reactivaron y Mordrek fue contactado por un supuesto sabio celestial, Azrael disfrazado, quien le prometió poder absoluto si creaba un talismán capaz de canalizar parte de la energía de Nocturna. Así nació el Prototipo del Talismán del Vacío.
Guiado por la reliquia, Mordrek regresó a Transilvania, donde encontró a su hermano Alucard, vivo, y a una mujer llamada Luna. Aunque el reencuentro con su hermano fue cordial, Mordrek cayó perdidamente enamorado de Luna. Cuando ella confesó que amaba a Alucard, la oscuridad de Nocturna lo devoró por completo.
Pocos meses después, Nocturna lo impulsó a actuar: transformó a Alucard en vampiro, desatando un frenesí que acabó con la vida de Luna. Alucard, en un estallido de furia incontenible, derrotó a Mordrek y le arrebató Nocturna, provocando una tormenta que arrasó el valle entero.
Desde entonces, Mordrek desapareció sin dejar rastro. Algunos dicen que su alma aguarda el momento de regresar para reclamar lo que cree que siempre fue suyo: Nocturna y el trono de su padre.