Nicolae - El Alfa Inmortal (1515)
Cuando Mirela muere de forma natural en 1514, Nicolae queda destrozado, roto por la pérdida y ante la intensificación de la guerra contra las hordas demoníacas le hace una peculiar propuesta a Alucard.
La invasión demoníaca arrasaba mundos sin descanso.
Los Immortalis resistían, pero las legiones enemigas parecían infinitas. Nicolae, marcado por su maldición ancestral de lobo, veía cómo cada luna lo alejaba del control. Y sabía que pronto ya no sería un aliado, sino un peligro
Ante el trono de piedra negra, se posó frente a Alucard Aris, pidiendo lo impensable:
—Hazme como tú. Hazme inmortal.
Alucard no respondió de inmediato. Sus ojos rojos lo atravesaron, y Nocturna, apoyada a su lado, vibró con un acorde grave.
Con voz solemne, el vampiro advirtió:
“Nicolae, lo que pides no tiene retorno.
La inmortalidad vampírica no es solo fuerza: es sed, es vacío, es la eternidad observando cómo todo lo que amas muere.
No volverás a ser humano. Nunca.
¿Es este el destino que eliges?”
Nicolae apretó los puños, recordando el cuerpo sin vida de Mirela y las lágrimas de sus hijos.
Miró a Alucard con la firmeza de quien ya había decidido:
He dado agua a los desiertos. He dado vida a pueblos enteros. He amado, he perdido, he protegido…
Pero mi fuerza mortal ya no basta los ejércitos del mal avanzan con dureza
Quiero entregar lo que me queda.
Haz de mí un Immortalis verdadero.
Dame la eternidad, aunque me cueste lo último que soy.
—Si he de cargar dos maldiciones, lo haré.
Prefiero ser monstruo eterno y proteger todo lo que nos queda a ser padre derrotado.
Hazlo, hermano. Que mi rugido acompañe tus acordes en esta guerra sin fin.
Nicolae en su forma humana
Nicolae Hombre Lobo
Nicolae Hombre Lobo Vampiro Inmortal
Alucard asintió con solemnidad.
Nocturna fue alzada, y su nota desgarró la realidad misma. La sangre del vampiro y la furia del lobo se mezclaron en el cuerpo de Nicolae.
Garras y colmillos se fundieron en una nueva entidad.
La luna y la eternidad lo aceptaron como suyo.
Nicolae se alzó, convertido en lo imposible:
Un Hombre Lobo Vampiro, el primero y único de su especie, capaz de controlar plenamente sus estados.
Los demonios lo conocerían como el Alfa Inmortal, brazo derecho de Alucard y rugido de los Immortalis.
Una máquina de guerra atroz que ya no volvería a ver nunca más su rostro humano.
Tras la ceremonia, Alucard se acercó a Nicolae y habló con una voz que pocas veces usaba ante la legión:
—Nicolae… nunca olvides esto: yo estoy aquí gracias a ti.
Cuando todo ardía y mi padre cayó, fuiste tú, junto a Mirela, quien me rescató y quien me cuidó.
No has sido solo mi hermano en armas… has sido mi padre en la oscuridad.