Summary
Thorstein nació entre truenos y aullidos, marcado por el linaje de Fenrir, la bestia del fin de los tiempos. Su destino fue tejido entre la furia y la tragedia.
Como guerrero divino, portaba hachas que rugían con la voz del trueno, hasta que una injusticia celestial lo condenó. Cuando un dios menor intentó mancillar a su esposa, Thorstein lo ejecutó sin dudar. Odín, en su orgullo, no aceptó el acto y lo castigó cruelmente, desterrándolo a Midgard y arrancándole a su amada.
Exiliado, juró regresar a Asgard. Recorrió mundos, cruzó océanos y portales prohibidos enfrentando dioses, héroes y monstruos de todas las mitologías, buscando una forma de romper su maldición.
Su furia, al principio ciega, fue templada por los siglos y el dolor.
Durante su viaje se enfrentó al propio Thor, el hijo de Odín. El combate fue tan devastador que el cielo ardió. Thorstein, herido de muerte, derribó al dios del trueno con un último golpe antes de desaparecer.
Fue entonces cuando halló a su padre, Fenrir, encadenado y moribundo. Con su último aliento, Fenrir fusionó el trueno de Mjölnir con el alma lupina de Thorstein, forjando Sköllstorm, el arma de tormenta.
Con ella, Thorstein desafió a Odín en la rebelión final. La batalla sacudió los nueve reinos. Al vencer, el destino lo forzó a elegir entre mantener su divinidad y condenar el alma de su esposa, o renunciar a su poder para salvar su espíritu.
Thorstein eligió el amor. Rompió su inmortalidad y quedó atrapado en un cuerpo mortal, tomando el nombre de Ulfar, el Lobo Errante.
Aunque su esposa duerme en un plano entre mundos, él sigue buscándola, guiado por la esperanza y la furia que nunca muere.
Cuando Alucard lo encontró, reconoció en él un alma rota y heroica. Desde entonces, Thorstein lucha junto a los Immortalis, jurando que ningún dios volverá a decidir el destino de los hombres.